¿La incontinencia urinaria se hereda? Qué puedes y qué no puedes controlar

¿La incontinencia urinaria se hereda? Qué puedes y qué no puedes controlar

June 25, 2026

La incontinencia urinaria es uno de los problemas de salud más frecuentes y, al mismo tiempo, de los más silenciados por vergüenza o resignación. Sin embargo, en la mayoría de los casos es prevenible y tratable. En España, la incontinencia afecta a cerca de 3 millones de personas. Entre las mujeres, la prevalencia alcanza el 24% del total, subiendo al 30–40% en mediana edad y al 50% en mayores de 65 años.

Por tanto, este es un problema muy común. Si tienes problemas de control urinario, en Mr. Loris tenemos una selección de productos para ayudarte, desde empapadores o pañales hasta dispositivos para tratar la incontinencia.

¿Cómo de hereditaria es la incontinencia urinaria?

Se estima que el componente hereditario puede explicar alrededor del 20% de los casos, mientras que el resto suele depender de factores modificables o de circunstancias acumuladas a lo largo de la vida.

Algunas personas nacen con un suelo pélvico más vulnerable. El suelo pélvico es el conjunto de músculos y tejidos que sostiene la vejiga, el útero en el caso de las mujeres, el recto y otros órganos de la pelvis. Cuando estos músculos pierden fuerza o coordinación, pueden aparecer escapes de orina al toser, reír, caminar rápido, levantar peso o sentir una urgencia repentina de ir al baño.

La genética también puede influir en la calidad del tejido conectivo, que es el tejido que sostiene y da elasticidad a muchas estructuras del cuerpo, o en la capacidad de recuperación muscular tras embarazos, partos, cirugías o cambios hormonales.

Pero en la mayoría de los casos, lo que más pesa no es la herencia, sino los hábitos, el estado del suelo pélvico, el peso corporal y la forma en la que se aborda el problema desde los primeros síntomas. Te recomendamos consultar nuestro artículo sobre los hábitos diarios que pueden estar debilitando tu control urinario.

Factores que no siempre podemos modificar

Hay factores que aumentan el riesgo de incontinencia urinaria y que no dependen directamente de la voluntad de la persona. Entre ellos están:

  • La genética, aunque su peso suele ser limitado
  • El sexo femenino, por la anatomía del suelo pélvico y por etapas como el embarazo, el parto, la menopausia y la postmenopausia
  • La edad, porque con los años pueden cambiar la vejiga, la musculatura, los tejidos y el sistema nervioso
  • Algunas cirugías previas, como la histerectomía

Cómo prevenir la incontinencia urinaria: factores de riesgo modificables

Muchos factores que favorecen o empeoran la incontinencia urinaria sí pueden corregirse o, al menos, mejorarse.

Controlar el sobrepeso y obesidad

El exceso de peso ejerce una presión constante sobre la vejiga y sobre los músculos del suelo pélvico. Con el tiempo, esa presión puede facilitar los escapes de orina, especialmente al reír, toser, subir escaleras o hacer esfuerzos. La pérdida de peso, cuando está indicada, es una de las medidas con mejor respaldo para mejorar la incontinencia urinaria, especialmente la incontinencia de esfuerzo, que es la que aparece cuando aumenta la presión dentro del abdomen.

Evitar el sedentarismo

Moverse poco no solo afecta al peso. También influye en la fuerza muscular, la circulación, la movilidad y el control corporal. Un cuerpo que se mueve menos suele perder tono, y eso también puede afectar al suelo pélvico. Caminar, hacer ejercicios de fuerza adaptados, trabajar la postura y mantenerse activo ayuda más de lo que parece.

Dejar el tabaco

El tabaco puede empeorar la incontinencia por varias vías. Una de las más claras es la tos crónica. Cada golpe de tos aumenta la presión dentro del abdomen y empuja contra el suelo pélvico. Si esto ocurre muchas veces al día, durante meses o años, puede favorecer o empeorar los escapes. Además, el tabaco se asocia con peor calidad de los tejidos y peor recuperación general, así que dejarlo también puede formar parte del cuidado del suelo pélvico

Manejar el estreñimiento crónico

El estreñimiento es uno de los grandes olvidados cuando hablamos de incontinencia urinaria. Hacer fuerza repetidamente para evacuar puede dañar o debilitar el suelo pélvico, además de aumentar la presión sobre la vejiga. Mejorar el tránsito intestinal con fibra, hidratación, movimiento y buenos hábitos en el baño puede tener un impacto directo en el control urinario.

No consumir irritantes vesicales

Algunas bebidas y alimentos pueden irritar la vejiga y aumentar la sensación de urgencia. Entre los más habituales están el café, el té, el alcohol, las bebidas con gas, los cítricos, los alimentos muy ácidos o muy picantes.

Beber suficiente agua

Aunque parezca contradictorio, beber poca agua puede empeorar la irritación de la vejiga. Cuando bebemos poco, la orina se concentra más, y esa orina más concentrada puede irritar la vejiga y aumentar la urgencia. Como referencia, puedes observar el color de la orina, lo ideal debe ser amarillo claro. Si es muy oscura de forma habitual, puede faltar hidratación. Si es completamente transparente todo el día, quizá se está bebiendo demasiado.

Hacer ejercicios de suelo pélvico

Los ejercicios de Kegel son una de las intervenciones más conocidas y con más respaldo científico para prevenir y tratar ciertos tipos de incontinencia urinaria. Consisten en contraer y relajar de forma voluntaria los músculos del suelo pélvico. Bien hechos, pueden ayudar a mejorar el control, reducir escapes y aumentar la conciencia corporal de una zona que muchas personas no han trabajado nunca.

En algunos casos, el trabajo del suelo pélvico puede complementarse con dispositivos de apoyo. Por ejemplo, el electroestimulador TENS EMS NMMS60 disponible en Mr. Loris está diseñado para aplicaciones no invasivas, entre ellas el apoyo en el tratamiento de la incontinencia urinaria. Eso sí, este tipo de dispositivos no debe utilizarse con marcapasos o desfibriladores, y conviene seguir siempre las indicaciones del fabricante o de un profesional sanitario.

Entrenamiento vesical

Además de los ejercicios de suelo pélvico, en algunos casos puede ayudar el entrenamiento vesical. Consiste en enseñar a la vejiga a aguantar un poco más de forma progresiva, siempre sin forzar ni sufrir. Puede incluir medidas como establecer horarios programados para ir al baño, evitar ir “por si acaso” cada pocos minutos, aumentar poco a poco el intervalo entre micciones o practicar técnicas de relajación cuando aparece la urgencia.

Para conocer más opciones no quirúrgicas, puedes leer este artículo sobre tratamiento de la incontinencia urinaria sin cirugía.

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