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La incontinencia urinaria puede tener cierta predisposición familiar, pero en la mayoría de los casos no depende solo de la genética. Factores como el suelo pélvico, el peso, el estreñimiento, el sedentarismo o los hábitos diarios influyen mucho en su aparición y evolución. La buena noticia es que no es una consecuencia inevitable de la edad: puede prevenirse, tratarse y mejorar con el abordaje adecuado.
Muchos problemas de control urinario no aparecen de un día para otro, sino que se van construyendo con pequeños hábitos cotidianos: ir al baño “por si acaso”, beber poca agua, abusar del café, aguantar demasiado, pasar muchas horas sentado o no cuidar el suelo pélvico. En este artículo repasamos qué gestos pueden debilitar la vejiga y qué cambios sencillos ayudan a recuperar seguridad y confianza.
Ver envejecer a nuestros padres puede despertar la preocupación de si nos pasará esto a nosotros. La genética influye, pero no determina por completo cómo vas a envejecer. En la mayoría de enfermedades asociadas a la edad hablamos de predisposición, no de destino cerrado. En este artículo explicamos qué puedes heredar realmente, qué parte depende del contexto en el que vivieron tus padres y cómo la epigenética ayuda a entender por qué los hábitos siguen importando incluso después de los 55, 60 o 70 años.
Las infecciones urinarias recurrentes en mayores de 65 años son frecuentes y no siempre significan lo mismo: no toda orina con bacterias implica infección, ni todas las recurrencias tienen la misma causa. En este artículo analizamos por qué aumentan las infecciones urinarias en la población mayor, los riesgos del uso repetido de antibióticos y qué estrategias preventivas pueden ayudar.
En este artículo te explicamos qué opciones no invasivas existen, cuándo se recomiendan y cómo combinarlas para mejorar el control urinario, la autonomía y la calidad de vida.